QUE ALGUIEN APAGUE EL INCENDIO

diciembre 9, 2013

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El Cuerpo General de Bomberos adquirió 56 vehículos a través de un cuestionado contrato. Se dejó de lado a empresas que ofrecían, aparentemente, mejores unidades. Además, al interior de la institución, se observó un sospechoso incremento del presupuesto para la compra de 300 computadoras. Algo se quema en los bomberos.

ESCRIBE: MANUEL ALEJOS

El pasado 30 de octubre, el Cuerpo General de Bom­beros Voluntarios del Perú (CGBVP) celebró el contra­to N° 014-2013-CGBVP, en el cual certificaba la compra de 56 ve­hículos contra incendio y rescate –para ser usados en diversos puntos del país–, por un monto total de US$ 17’270,960. La empresa que se hizo de la buena pro fue la norteamericana Crimson Fire Inc., compañía a la que, según el docu­mento, se le otorgaría un adelanto di­recto del 30% del mencionado monto.

El valor referencial de la operación fue de US$ 22’288,000, por lo que quedó un excedente, el mismo que será usado para adquirir 14 unidades más, siempre del postor ganador.

Quien suscribió la transacción de octubre fue Víctor Mondragón Tarri­llo, director de la Oficina de Adminis­tración del Cuerpo de Bomberos. El convenio, además, tuvo el visto bueno de las direcciones de Asesoría Jurídica y de Logística.

IRREGULARIDADES EN EL CONTRATO

Sin embargo, no todo es color de rosa (o rojo). Fuentes bomberiles consulta­das por Velaverde, que prefieren man­tener el anonimato, aseguraron que el acuerdo carece de validez, ya que quien debió estampar su firma en el escrito es el mismo comandante gene­ral Gonzalo Lostaunau Silva, jefe del Cuerpo de Bomberos. Mondragón, señalan, no tendría la facultad de sus­cribir este tipo de contratos.

El acuerdo estaría viciado, también, porque Roberto García Porras, direc­tor de Logística, quien visó el contrato, no se encontraría calificado por el Su­pervisor de las Contrataciones del Es­tado (OSCE) para intervenir en alguna fase de la contratación pública.

EL POSTOR

En la etapa concluyente del concur­so, Crimson venció a sus últimos dos competidores gracias a que obtuvo mayor puntaje en el factor experiencia (ver documento). 

En el Acta de Calificación y Eva­luación de Propuestas de este proce­so se establece que la finalista Pierce Manufacturing – Firemed S.A.C., “ha presentado en su propuesta contratos y facturas pero no se ha considera­do ningún contrato porque no viene acompañado de su conformidad. Por tanto, la experiencia solamente se ha considerado con los comprobantes de pago”. Tras esta observación, se le otorgó 5 puntos de 30 en juego.

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Sobre E-One, la segunda finalista, se dice que “para efectos de acreditar experiencia del postor solamente se ha considerado las primeras 20 contrata­ciones”. Así, no se le dio puntaje algu­no. Crimson obtuvo la totalidad de los puntos en el rubro.

Esta situación resulta extraña para las fuentes consultadas por esta publi­cación. “Pierce y E-One tienen más experiencia que Crimson. Usar sus vehículos son el sueño de todo bom­bero”, nos dicen.

LÍO POR COMPUTADORAS

No solo habría que levantar la ceja por el contrato mencionado. Esta revista también tuvo conocimiento de que, en agosto pasado, el CGBVP dispuso la adquisición de 300 computadoras y 300 monitores.

La ingeniera Liz Alata Ramos, di­rectora de la Unidad de Estadística e Informática del Cuerpo de Bomberos, detectó que, al recibir la orden de compra, el precio de cada monitor estaba fijado en US$ 191.52, según ca­tálogo de la OSCE, y que al realizarse la adquisición, el valor cambió a US$ 218; mientras que cada CPU costaba US$ 799.99 y se terminó comprándo­los a US$ 912 (ver documento adjun­to).

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Víctor Mondragón Tarrillo, jefe de Administración del CGBVP, y Manuel Valdez Castillo, secretario general del Cuerpo de Bomberos.Aseguran que todas las compras fueron limpias.

Las órdenes de compra señalan que el monto total del costo de las 300 computadoras fue de US$ 903,652; en tanto que la compra de los monitores supusieron US$ 216,003, incluido el IGV.

¿Por qué se inflaron los precios?

DAN SU DESCARGO

Velaverde pactó una cita con el co­mandante Lostaunau para que expli­que estas supuestas irregularidades, pero este, el día de la entrevista, pre­firió direccionarnos con sus subalter­nos. Es así que quienes respondieron fueron el mencionado Mondragón Tarrillo y Manuel Valdez Castillo, se­cretario general del Cuerpo de Bom­beros.

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Comandante Lostaunau nos esquivó y prefirió no declarar.

Mondragón sostuvo que el Decreto Supremo N° 063-2013-PCM lo faculta a “suscribir todos los contratos de los sistemas administrativos de personal, abastecimiento y mantenimiento del CGBVP”, y que, por ello, no era nece­saria la firma de Lostaunau en el con­trato N° 014-2013-CGBVP, como acu­san los denunciantes. Señaló, también, que García Porras está autorizado para participar en la contratación pública y que su visto bueno era necesario en el contrato.

Indicó que, según las bases del con­curso, los postores que no se hicieron de la buena pro tuvieron diez días para que realicen una apelación y que nin­guno presentó reclamo formal alguno. Se sabe que presentar apelación impli­ca un costo elevado.

Lo cierto es que Firemed S.A.C., una de las finalistas, envió una car­ta notarial al Cuerpo de Bomberos, en la que señala que Crimson tiene 29 incumplimientos en los Requeri­mientos Técnicos Mínimos (RTM) que se establecen en la licitación. Consorcio Inversiones Velaocha­ga-Rosenbauer, otro de los postores, presentó un escrito a Valdez Castillo, el secretario general. En él, se quejan por haber quedado fuera del concur­so y explican al detalle que cumplie­ron con las exigencias.

Los carros comprados aún no los traen y el plazo para su llegada es de todo un año para tres entregas. Hasta que esto se aclare, esperemos que se tomen las medidas para que el país no quede a merced de los fuegos rea­les y de los fuegos de probables tur­bios intereses.

El pasado jueves Lima ardió otra vez, y dos personas murieron en un incendio en el Cercado. Los bombe­ros estuvieron allí, exponiendo sus vidas por la de otros. Confiamos en que sus autoridades no nos defrau­den, por el respeto que les tenemos, y por el respeto de los jóvenes volunta­rios. Algunos de sus miembros ya se han sentido traicionados.