Peruanos en la cama: flojos y charlatanes

febrero 22, 2017

No nos engañemos. Para la gran mayoría de peruanos el sexo es una prioridad. Hablamos, pensamos en eso y nos la pasamos fantaseando todo el tiempo. La gran pregunta es: ¿somos los peruanos buenos amantes? Para responder a esta interrogante acudimos donde los expertos en sexualidad humana de SexPerú, específicamente el psicólogo y sexólogo Luis Ramos Valencia, quien junto a su equipo han acopiado una data de 9 mil encuestas al respecto en el Perú que nos dan luces sobre el tema.

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  ¿A qué se dedican y quiénes requieren sus servicios?

A ver, existen diferentes motivos de consulta, pero yo diferencio específicamente los que tienen que ver con el amor y el sexo. Ambos son muy importantes y algunas veces se entremezclan. Cuando hablamos de amor, nos referimos a atención, cariño, compromiso, maltrato, infidelidades, muchas cosas. Cuando hablamos de sexo, existen dos grandes temas: las disfunciones y la satisfacción o insatisfacción, evidentemente. Tenemos una data inédita, 9 mil encuestas en las que mujeres y hombres peruanos entre los 17 y 59 años responden sobre sus hábitos sexuales, sus preferencias, sus fantasías; creemos que es un aporte muy importante sobre el tema.

 Cuando hablamos de sexualidad, ¿cuál es el principal motivo de consulta?

Diría que es la indiferencia, la falta de deseo sexual. Ocurre muchas veces que cuando las parejas se casan o formalizan, muy pronto priorizan la comida, la televisión, pero hay muy poco sexo. En términos sexuales, somos una sociedad de charlatanes, de cuenteros. Cuando estamos en romance o enamorados, somos lo máximo, pero luego ya no, por eso nos encanta estar enamorados, pero no sabemos amar. Cuando se casa, cuando se compromete, el peruano come, se llena, duerme y no tiene sexo; la mujer se queja, critica y tampoco tiene sexo. Tenemos un gran problema en el sexo, y este está vinculado a nuestras prácticas alimenticias: como nos gusta comer bien, anteponemos la comida a otras actividades.

¿Vale decir que somos una sociedad de charlatanes?

En el caso de los hombres, somos buenos para contar historias, para presumir que somos buenos amantes, pero la verdad no lo somos tanto. En el caso de las mujeres, hemos hechos cientos de encuestas y encontramos que ellas recurren a la masturbación y a las fantasías para llenar un vacío. Ellas quisieran una vida sexual más activa de la que realmente tienen. Poco se habla de la masturbación femenina, lo cierto es que más del 90% de mujeres la practica, igual que los hombres, teniendo pareja o sin tenerla, claro que no lo dicen, pero sin duda lo hacen y puedo asegurar también que casi todas las damas disfrutan del porno, tanto como los hombres.

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¿Qué es lo que está fallando entonces?

Ahí está el tema, cómo la vida cotidiana malogra el sexo. El hombre está preocupado porque el sueldo no alcanza o alguien lo molesta en el trabajo; la mujer igual con el estrés del día a día, los hijos, etc. Ambos molestos, lo último que les pasa por la cabeza es disfrutar de un encuentro sexual. ¡Grave error! La solución pasa definitivamente por el humor. Aquellas parejas que son capaces de reírse de sí mismas y relajarse encuentran prontamente sus deseos sexuales de regreso y son capaces de tener una vida sexual muy satisfactoria. Aquellos que llevan a la casa sus problemas cotidianos y no son capaces de dejarlos de lado, van a enfrentar muchos problemas de cama. Lo peor es que la pulsión sexual no desaparece y así se fomentan las infidelidades.

¿Somos los peruanos infieles por naturaleza?

Ni más ni menos que en otras latitudes. Lo que sí puedo señalar con certeza, a partir de nuestras encuestas, es que las mujeres son tan infieles como los hombres, yo diría que esto ocurre en proporción 50-50. Claro, es verdad que ellas no lo cuentan, a diferencia de los varones que se delatan fácilmente.

Por el machismo solemos creer que los hombres son quienes tienen mayor pulsión y deseo sexual, ¿es así?

Puedo asegurarle que es al revés. El 80% de las mujeres peruanas señala que la sexualidad es una prioridad en su vida, el 90% asevera que se masturba cotidianamente, el 75% fantasea con hacer un trío con dos hombres y casi el 90% declara que su pareja dura muy poco tiempo antes de eyacular, ya que ellas quisieran copular al menos 45 minutos para sentirse satisfechas. En cambio, los hombres peruanos, la verdad ante todo, somos muy charlatanes, pero poco ganosos en general o solo nos importa terminar el asunto chapuceramente en lugar de priorizar la satisfacción mutua. Hay encuestas mundiales que señalan lo mismo: a mayor machismo, menor satisfacción femenina.

Señalaba usted el tema de las disfunciones, como la eyaculación precoz o la impotencia. ¿Cómo andamos los peruanos en este tema?

Estadísticamente hablando, las cifras son semejantes en todos los países, pero hay que distinguir. Por ejemplo, la eyaculación precoz tiene cura, existen tratamientos para superar este problema, la cosa es si el varón está dispuesto a reconocer el problema y tratarlo, eso es más difícil, ¿no? El caso de la impotencia es mucho menos frecuente de lo que se cree y son muchas las causas que pueden generarla, hay que ver caso por caso.

Bueno, hagamos la pregunta sin ambages: ¿somos los peruanos buenos o malos amantes?

En términos generales, no somos los mejores ni mucho menos. Con respecto a la sexualidad masculina, esta es muy machista y llena de fanfarronería, hablamos mucho y hacemos poco, pero por sobre todas las cosas yo diría que el ser humano debe aprender, capacitarse, adiestrarse en las artes amatorias y, lamentablemente, vemos que el peruano común y corriente no se preocupa mucho en estos menesteres. Los resultados no son buenos. Con respecto a las mujeres, sí puedo decir que el amor es un tema mucho más importante para ellas. La mujer peruana es capaz de pasar por alto muchas cosas, por ejemplo un mal sexo, con tal de contar con alguien que las ame. Pero, ojo, si eso ocurre, la masturbación es un hecho, igual que una posible infidelidad de la cual nadie se enterará.

Entonces, ¿qué se debe hacer para ser sexualmente competente?

Solo sé que nada sé, dijo Sócrates. Si partimos de esta premisa, y de hecho es así, debemos descubrir qué le gusta a nuestra pareja, comunicarnos. La respuesta sexual masculina y femenina es diferente y se requiere una actitud  desprovista de egoísmo y las ganas de aprender para pensar en el disfrute del otro, es allí donde empieza a tallar el amor. Si amas a alguien, quieres que sea feliz, sobre todo en el sexo. No hay fórmulas mágicas, sí actitudes.

La moralidad y la práctica religiosa juegan un papel importante en nuestra vida sexual…

Sí, y mucho. Por ejemplo, encontramos que los antiguos peruanos, antes que llegaran los españoles, disfrutaban de una sexualidad desprovista de moralidad. Hoy es diferente, los credos cristianos y otros han impuesto un manto de censura sobre el tema. Nosotros no adscribimos ningún credo, pero sin duda cuando se junta el amor, el matrimonio y el sexo, lo ideal es que sea el mejor sexo para una buena calidad de vida. ¿No es así?

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 Antiguos peruanos no se hacían paltas

 Un estudio que gusta citar el sexólogo Luis Ramos Valencia es el publicado por Federico Kauffmann Doig en su libro Sexo y magia sexual en el antiguo Perú, en el cual asevera que los antiguos peruanos practicaron una sexualidad libre de conflictos de tipo moral, viendo como algo natural el buscar el placer sin más objetivo que el placer. El erotismo estaría presente en todas partes, en todos los actos, en todos los momentos de la vida, el incendio de una mirada, el tocamiento de la piel, en la penetración de los cuerpos, en el embarazo y hasta en el parto, cuando el varón sufre los dolores de la parturienta y se acuesta a su lado, para compartir la dulzura del alumbramiento, escena que está representada en un ceramio moche.

Dice Kauffmann Doig: “Según vemos en las representaciones de la cerámica escultórica de diversas culturas preincas (moche, vicus, chimú), podemos inferir que la cópula era ejercida de las más diversas formas. Asimismo, de lo expresado en los documentos que nos han dejado cronistas y ‘extirpadores de idolatrías’, tenemos algunos atisbos sobre las prácticas íntimas de los nativos peruanos; por ejemplo, una simple relación sexual entre muchachos no tenía las implicaciones morales o jerárquicas observadas en otras sociedades; ya desde la pubertad e incluso antes (dependiendo de cada sociedad) se adquiría la experiencia amatoria y no era un asunto grave la pérdida de virginidad.

Por la documentación existente se deduce también que existían mujeres dedicadas a instruir a los niños en la masturbación y cómo prolongar la erección. Se sabe que en el Acllahuasi o casa de las escogidas, las muchachas entre 13 y 15 años destinadas a ser esposas o concubinas de los nobles, eran adiestradas por la mamacona (o matrona, o sea la aclla de más edad) en las artes que debía saber una mujer casada, incluido el entrenamiento sexual para que pudieran satisfacer plenamente a sus futuras parejas”.

Agrega Kauffman que “todo ello ahora lo llamaríamos perversiones o aberraciones, pero para los antiguos peruanos era de lo más sano y normal. Incluso el sexo anal (dentro del ámbito de la heterosexualidad, o sea hombre-mujer) está representado con frecuencia extraordinaria en los ceramios moches”.

Como vemos, los peruanos de antaño resultaban ser mucho más open mind que los actuales.