Perú ha pasado del temor a la firmeza frente a Maduro

abril 5, 2017
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El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela anuló, el último sábado, la resolución por la cual se retiraba la inmunidad a los legisladores de ese país. Para el ex canciller de la República, Luis Gonzales Posada, este es un logro de la democracia y es producto también del rechazo internacional.

Nicolas_Maduro_7El Tribunal Supremo de Justicia venezolano dio marcha atrás. ¿Cuál es su opinión al respecto?

La democracia y el Estado de derecho han triunfado en Venezuela, y no podía ser de otra manera, porque existía una gran presión de los países del continente que se oponían a la disolución de la Asamblea Nacional.

¿Un fuerte revés para maduro?

Sí, y no olvidemos que en las últimas horas el Consejo de Estado del gobierno venezolano, que está integrado por el vicepresidente de la República de ese país y por cinco ministros de Estado, ya había exhortado al tribunal que revise su resolución contra la Asamblea Nacional.

¿Entonces, el que dio marcha atrás fue el propio Maduro?

Creo que utilizó a su propio consejo porque se dio cuenta que no era buena idea cerrar el Parlamento. ¿Cuál es el camino que queda ahora? Antes que nada, hay que saludar la posición de Perú con relación a Venezuela porque es principista y digna, que es muy diferente de lo que ocurría con el gobierno de Ollanta Humala, que era un régimen atemorizado, débil y complaciente con el chavismo. Pero, naturalmente, el retiro de nuestro embajador en Venezuela es una primera medida que debería ser complementada, desde mi punto de vista, con la supresión de la Agregaduría de Defensa que tiene el Perú en ese país y carece de todo sentido. El gobierno de PPK nombró el 29 de diciembre último, mediante la resolución suprema 516, al coronel Edilberto Núñez para que integre la Agregaduría de Defensa, con efectividad a partir de febrero de este año; pero entiendo que todavía no se ha hecho cargo de la misma. Bueno, ahora lo mínimo que podemos hacer es desactivarla.

¿No basta con el retiro de nuestro embajador?

Creo que lo que también se puede hacer es reducir las relaciones con Venezuela, de tal manera que se den solo a nivel consular, lo que implicaría que se retire al personal diplomático acreditado en Caracas. Así solo quedarían nuestros cónsules encargados de la atención de la colonia peruana que reside en Venezuela. Pero, lo que debemos hacer ahora es seguir coordinando con las demás cancillerías latinoamericanas para que, en primer lugar, se abra el debate internacional sobre la situación venezolana y después se aplique la Carta Democrática por la violación absoluta al sistema democrático de Venezuela en la que ha incurrido Nicolás Maduro.

000066759W¿Cuál es la labor real que le compete al Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos con relación a Venezuela?

 Esperamos que en los próximos días se realice la reunión del Consejo Permanente de la OEA, que está compuesto por el cuerpo de embajadores de los países miembros, y que se proceda a enviar a una misión de urgencia a Venezuela porque ese es un primer camino para ver si se puede solucionar el problema por la vía del debate. Quiero subrayar que para habilitar al Consejo Permanente se necesitan 18 de los 35 votos que conforman la OEA. Ya se han conseguido 20 adhesiones y por ello se ha comenzado el debate correspondiente.

¿Qué se necesita para separar a Venezuela de la OEA?

 Para separar a Venezuela del organismo americano se requiere 24 votos. Es decir, necesitamos cuatro adhesiones más de las que se alcanzaron para convocar al Consejo Permanente de la OEA. ¿Entonces, es posible que se concrete esa separación? Es que en este momento no sabemos si contamos con esos cuatro votos porque los países caribeños están prendados políticamente a Venezuela y por eso siempre votan por ellos. Solo si se envía una misión a Venezuela y se determina que no se puede encontrar una solución a la difícil situación por la que atraviesa este país, es decir, fracasan las negociaciones, solo ahí se juega la carta de la expulsión, para lo cual se necesitan, como lo hemos dicho, los 24 votos.

¿Pero, considera que la expulsión realmente le haría mella a Maduro?

 Lo seguirá aislando y marginando, y eso, naturalmente, tiene repercusiones en sus programas de recuperación y en sus inversiones. Maduro está acostumbrado a gobernar a insultos y amenazas contra todos, incluyendo al presidente Pedro Pablo Kuczynski, a quien ha agraviado sistemáticamente. Lo que la gente no comprende es lo siguiente: el golpe contra la Asamblea Nacional ha sido posible porque el llamado Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ha fallado a favor de que se desconozca a esta. Pero ese tribunal fue nombrado por el parlamento chavista días antes de irse, pese a que no estaba facultado para hacerlo porque había ingresado una nueva asamblea con abrumadora mayoría opositora. Por eso, el señor Diosdado Cabello realizó maratónicas sesiones fuera del plazo de ley para aprobar el nombramiento de ese tribunal integrado por militantes chavistas absolutos que obedecen a Maduro.

Un tribunal a medida de Maduro…

Y quiero destacar que preside ese tribunal el señor Michael Moreno, quien es la persona que ratificó 14 años de cárcel para Leopoldo López. Este señor, que en los 80 estuvo preso dos años por el asesinato de una mujer en el Estado de Bolívar, se reincorporó a la policía secreta y en 1989 purgó nuevamente cárcel por otro crimen similar. Tras ello, el chavismo lo introdujo en el sistema de justicia como juez. Posteriormente, en 2007 fue destituido del cargo por desacato, lo enviaron al extranjero como agregado comercial y ahora es nada menos que el presidente del Tribunal Constitucional. Solo ese currículo puede dar idea de quiénes forman parte de dicho organismo que es, en realidad, una fuerza de choque del chavismo para hacer lo que le viene en gana.

¿Qué opinión le merece la respuesta de algunos países del continente que condenan el cierre de la Asamblea Nacional?

Creo que debe haber una posición más dura con respecto al gobierno venezolano porque en este momento guardar silencio y tener una actitud complaciente es ser cómplice de un régimen que no solamente ha violado el estado de derecho, sino que está produciendo un genocidio social en ese país. Lo importante es que ya no están los grandes socios del chavismo; los que lo cobijaron y defendieron fueron los expresidentes Lula da Silva y Dilma Rousseff de Brasil, así como la señora Kirchner, de Argentina. Ellos son los padres de ese monstruo que se llama el chavismo en Venezuela.