Peñaflor: La agenda femenina está incompleta

marzo 10, 2017

Desde el Estado no se le ha dado suficiente peso al rol de la mujer, pesar que estos derechos son reconocidos por la Constitución, afirma la doctora Giovanna Peñaflor, al comentar la situación de este sector poblacional a propósito del Día internacional de la Mujer, celebrado el 8 de marzo.

menos Giovanna Peñaflor, directora ejecutiva de Imasen, recuerda que este año se han desarrollado en el país marchas importantes como la de #ni una menos que han puesto de manifiesto que existe una estructura social que afecta los derechos de la mujer, como por ejemplo en lo que se refiere a violencia familiar y sexual. “Estos son temas requieren de un cambio dramático en nuestro sistema legal y en la forma cómo operan los jueces y fiscales para lograr que el país no ostente estadísticas mundiales elevados en cuanto a violencia familiar y violaciones”, afirma.

Para Peñaflor es indudable que la sociedad considera que este tema es importante, por eso ve la necesidad de que estas marchas se traduzcan en hechos contundentes y que influyan en el cambio de nuestra legislación y en la opinión que tienen muchos ciudadanos respecto al rol de la mujer. Refiere que el Estado peruano está en la obligación de proteger a aquellos jóvenes, particularmente a las niñas, que son víctimas de violación.

Al hacer un balance sobre la participación femenina en las diversas áreas del quehacer político afirma que solo se necesita saber cuántos congresistas, gobernadoras o alcaldesas provinciales tenemos a escala nacional, cantidad, por cierto mínima, que nos da una idea de que la mujer sigue teniendo una participación muchísimo menor en relación a la proporción que le corresponde por el grueso poblacional.

A consideración de nuestra entrevistada, la tasa de mujeres en altos cargos políticos no ha aumentado más allá de la calidad que pueda tener ella. Cree que ahí hay un problema que todavía debe subsanarse porque en las esferas políticas hay mucho sexismo en cuanto a la participación femenina y recuerda que cuando un varón cambia de partido se le llama tránsfuga en cambio a una mujer se le trata de prostituta.

“Esto da una idea de cuál es la tónica en cada caso, porque también hay acciones que atentan contra la participación de la mujer en la política al atacar a esta en su calidad de mujer y no necesariamente como una persona que tiene propuestas políticas. Entonces, ahí también hay un tema complicado que se extiende más allá de los usos de los propios políticos y llega hasta los medios de comunicación”, afirma en diálogo telefónico.  

En el campo profesional

Pañaflor enfatiza que si bien en el campo profesional algunas logran estar por encima del promedio de todas las mujeres del Perú, eso está muy bien pero lo importante es preguntarse qué facilidades le dan hoy el Estado a aquellas que quieren trabajar; o cuántas cunas infantiles hay disponibles y qué posibilidades tienen ellas para dejar a sus hijos en buenas manos y cumplir su rol de madres y de profesional; además, si son o no marginadas en cuanto tienen acceso a ciertos “beneficios”, como el permiso prenatal o lactancia.

 “Yo creo que los hombres y mujeres tenemos igualdades y capacidades pero el tema de igualdad de oportunidades todavía sigue siendo un tema que es más un deseo que una realidad”, sentencia.

Al respecto recuerda que la situación de marginación en que se encuentran las mujeres ha sido tocada hasta en el plano internacional, como lo señalaba Michel Obama en Estados Unidos o como lo que enfrentó la propia Hillary Clinton. “Ahí también los ataques contra ellas han tenido connotaciones sexistas cuando se interrogan si una mujer debería estar o no en el más alto cargo de ese país”, agrega.  

En el caso de Estados Unidos estamos hablando de una potencia mundial, pero hay que recordar también que lo mismo está pasando en Rusia, Rumanía o en otros países donde se dan discursos agraviantes contra la mujer.

En Latinoamérica hemos tenido el caso reciente de Cinthya Fernanda Viteri Fernández, candidata por Unidad a la presidencia de Ecuador, cuya postulación era objetada por muchos al decir que “el país no está todavía preparado para un liderazgo femenino. Es decir, la idea de quienes cuestionan su participación en política, lo hacen pensando que el país necesita tener a alguien que imponga mano dura y fuerte, porque a la mujer le atribuyen debilidad y la posibilidad que alguien influya en ellas cuando trate de tomar decisiones de gobierno”, dice.