León Trahtemberg: ¿Qué aprendizajes sirven para el futuro?

abril 10, 2017

Abundan previsiones sobre la revolución en ciernes de la educación por efecto de las nuevas tecnologías de información y comunicación, una de las cuáles es la robotización del mercado laboral que traerá como consecuencia un masivo desempleo.

roboticaUna reseña de ellas la publicó Gustavo Yamada en su columna “La carrera contra los robots” (El Comercio, 18/03/2017). Cita al Foro Económico Mundial que asegura que para el 2020 las máquinas desplazarán a más de 5 millones de personas de sus empleos. También cita un reporte de McKinsey  que postula que los avances tecnológicos amenazan con automatizar por completo más del 40% de las actividades remuneradas actuales en un futuro no muy lejano.

Finalmente hace alusión a los diversos videos que muestran cómo hoy en día las impresoras 3D y robots son capaces inclusive de construir casas de concreto completas, como una que se construye en Rusia de 38 m2 en 24 horas a un costo de 10,000 dólares. El resultado de todo esto sería que el ritmo de avancede la robótica y la inteligencia artificial haría que casi todos los trabajadores manuales e intelectuales algún día próximo se vean reemplazados por máquinas y dispositivos más eficientes, productivos y con menos márgenes de error que los humanos.

Yamada cree que esto no equivale al fin del empleo sino a una transformación del mismo, siguiendo las tendencias de las tres revoluciones industriales anteriores (agricultura, industria y servicios). Considera que los saltos en la productividad generarán inmensos aumentos en el bienestar de la población que se irá empleando en nuevas y más variadas actividades. Espera que eso mismo ocurra en el futuro y que la humanidad encontrará nuevas formas de emplear su tiempo creativa y productivamente, dejando para los dispositivos automáticos las actividades rutinarias.

El economista David Autor en su charla para TED aborda la cuestión de por qué todavía hay tantos puestos de trabajo y trae una respuesta esperanzadora (Willautomationtakeawayallourjobs? Septiembre 2016). Explica que muchos de los grandes inventos de los últimos 200 años fueron diseñados para reemplazar el trabajo humano. Los tractores para sustituir la energía física por la mecánica. Las líneas de montaje y las computadoras para perfeccionar el trabajo humano con máquinas. Pese a ello, más  empleo en el mercado de trabajo actual que hace 125 años.

Usa como ejemplo paradigmático que en los 45 años transcurridos desde la introducción del cajero automático, el número de cajeros humanos en los Estados Unidos se ha duplicado, de un cuarto de millón a medio millón. Eso, porque si bien en el ejemplo los cajeros automáticos sustituyeron las acciones de rutina de un cajero humano, los bancos empezaron a abrir más sucursales para atender a los clientes en otros asuntos personalizados (créditos, inversiones, nuevos productos). El resultado neto fue más sucursales y más cajeros, aunque haciendo cada uno un trabajo diferente.

El problema para los individuos es diferente al del conjunto de la sociedad que mantiene un relativo equilibrio neto en el mercado laboral. Son los individuos los que en algunos casos serán desplazados y otros los que aprovecharán las oportunidades para surgir. Y aquí entra el tema de la educación relevante para ser capaces de subirse a la ola de las oportunidades.

Estepanorama obliga a los responsables de las políticas educativas a preguntarse cómo se cerrará la brecha entre los requerimientos educativos para lidiar adecuadamente con ese mundo y el que provén actualmente las instituciones educativas que parecieran no haber mutado mucho desde la era previa a Internet. La tecnología se acelera sin freno, y la educación no es capaz de responder a la urgencia de entender las complejidades de una pedagogía que enseñe a los estudiantes a enfrentar retos y mundos futuros desconocidos y tampoco de acortar sus plazos de reacción para actualizarse que no pueden tomar años de planificación.

El sueño de las soluciones tecnológicas para la educación ha demostrado su inutilidad a lo largo de la historia, aunque ha beneficiado las ventas de las empresas vendedoras de las soluciones mágicas.Como dice HernanHochschild (El futuro de la educación, 17 03 2017) “la velocidad de la tecnología no tiene por qué ser la de nuestra educación” y que probablemente, “el mejor remedio para los cambios acelerados que produce la tecnología en la sociedad es concentrarnos en aquellas cosas de la educación que no tienen por qué cambiar”.De allí que “lo realmente relevante ya no es cómo la tecnología está cambiando la educación, o cómo debería cambiarla, sino cómo la educación nos permitirá sobrellevar los cambios derivados de la tecnología”.

¿Cuáles son esos pilares de la educación que no deberían cambiar en el futuro próximo aún si cambian las tecnologías? El mismo Hochschild propone las siguientes: la motivación por aprender, el creer que se puede, el compartir, la empatía, la flexibilidad, el optimismo, el aplicar los conocimientos disciplinares para la vida y un gran número de habilidades sociales y valores globales que podrían encontrar en los colegios el espacio idóneo para su desarrollo y repercutir positivamente en sus vidas.

Ello requiere enarbolar la bandera de la innovación continua y poner al sistema educativo al servicio delaprendizaje de los niños, y no a éstos al servicio dela comodidad, caprichos y ritmos de sus burocracias, como viene ocurriendo en todas las recientes décadas de fracaso educativo.

Escribe: León Trahtemberg. Educador