La miopía del “dream team” de Kuczynski (Opinión)

abril 5, 2017

El Presidente Pedro Pablo Kuczinky (PPK), cuando candidato, nos prometió un gobierno de técnicos independientes, un “dream team”, que encauzarían las inversiones que vendrían a raudales. Su sola presencia y la de sus elegidos era garantía para que el gran capital internacional echara raíces por estos lares; del cual se tiene grandes expectativas hace años pero que nada firme se concreta. Un presidente con vena académica/intelectual pero especialmente con intensa experiencia profesional en el mundo de las inversiones, aparecía como un presidente de lujo en el contexto latinoamericano como lo resaltó la revista The Economist.

Gabinete¿Por qué entonces el sentimiento de frustración y fracaso? No basta con un “dream team” de ministros sino con 3000 a 4000 funcionarios públicos alineados.

Este sentimiento de frustración se ha puesto en paréntesis por el diluvio y desborde de ríos, pero nadie ha quemado tan rápido el capital político y la buena fe de los electores. Ni Toledo. Y eso preocupa pues la economía no reacciona y los inversionistas siguen a la espera que alguien muestre comando y decisión; mientras grupos extremistas capitalizan la situación, especialmente en provincias.

En mi opinión, el fracaso viene de la miopía de quienes conforman el “dream team” pues vienen con un pensamiento único, forjado en los noventa y las pugnas internas por el poder.

Veamos. Los peruanos aprendimos a la mala cómo se debe tener en orden las cuentas fiscales. Le tenemos pavor a la inflación y para asegurar que la mantendremos dominada decidimos tener un Banco Central de Reserva independiente del poder político. Aprendimos que el Estado empresario no funciona (aunque por miedo a la reacción populachera se mantiene Petroperú y Sedapal, entre otras empresas, bajo tutela estatal) por lo que tuvimos un proceso de privatización (ex post podemos decir que tuvo muchos “errores” pues los funcionarios públicos encargados del proceso terminaron de empleados de la empresa privatizada).

En la incipiente economía de mercado que estábamos creando (en 25 años de ajuste estructural el 60% del PBI es informal, el 75% de la PEA trabaja en mercados informales), se fundaron las reguladoras para que fluya la libre competencia e impedir el “abuso de la posición de dominio” (llámese oligopolios y monopolios) en distintos rubros: telefonía, electricidad, transporte, servicios de agua/desagüe, infraestructura, etc.; que terminaron cooptados por los regulados y dejaron a los consumidores indefensos.

En esos años se va formando una tecnocracia que se llama apolítica pero que es el germen del lumpen capitalismo que tenemos hoy, acuñado en piedra como un pensamiento único que se ha convertido en el “sentido común” sin dudas ni murmuraciones.

Dominan los medios de comunicación y crean centros de investigación, acallando cualquier voz disidente poco articulada. Bueno, las voces de la llamada “izquierda” no han pasado de pachotadas como que el maldito “neoliberalismo” (cosa que no definen) es el mal de todo lo que nos sucede como las lluvias recientes, la violencia de género, etc. Es fácil taparles la boca por ignorantes e incompetentes.

Pero volvamos al tema. Esa tecnocracia se dice llamar apolítica pues le permite estar en cualquier gobierno no importando su signo ideológico. Se consolidan con el Premier Roberto Dañino en el gobierno de Alejandro Toledo (hombre que tenía un partido cascarón sin cuadros propios y sin calidades personales) y particularmente se agrupan en el MEF dirigido por PPK. La era del cabildeo encubierto explotó aunque se haya dado una “Ley de lobbies”: nadie la cumple y los estudios de abogados están de plácemes. El cabildeo encubierto es sinónimo de corrupción. Punto.

Esos mismos cuadros técnicos se mantienen con el gobierno de Alan García Pérez pues quería borrar de la mente de los peruanos y de los libros de historia su desastroso primer gobierno. En el gobierno de Ollanta Humala son la garantía que la “Gran Transformación” no se haga realidad y cualquier desvío de la “Hoja de Ruta” sería enmendado inmediatamente. Por fuera se tiene empresas de lobby como la de Carolina Castilla (hermana del ministro de Economía y Finanzas) y Cecilia Blume (asesora personal por años de PPK). Es la época de vacas gordas con un Estado que contrata mega-obras.

Hoy están en primera fila del gobierno de PPK o haciendo lobby para las empresas que negocian con el gobierno. Ejemplo, la vergüenza del contrato del aeropuerto de Chinchero donde la hermana del Premier es funcionaria de Kunturwasi y la empresa de relaciones públicas es New Link dirigida por Cecilia Blume.

En las alturas existe una pugna entre el Premier Fernando Zavala y Susana de la Puente (la mujer más poderosa del Perú) por el poder. No en vano, Gilbert Violeta Secretario General del partido de los ppkausas -que le arrebataron a Salvador Heresi-, manifestó que PPK está secuestrado por “grupos de poder”. No hay espacio para los del partido como tampoco para Mercedes Araoz. Quien tiene su cuota de poder y ministros, es Martín Vizcarra primer vicepresidente y ministro. Pero si le pasa algo a PPK, no será Presidente. No lo dejarían. Tampoco a Mechita, mejor que no se haga ilusiones.

Si se quiere entender por qué no se ha terminado las reformas de segunda generación que el país necesita para funcionar como una economía de mercado plena, tendríamos que entender el juego político de la “mancha blanca”. En un país de zonas grises, cultura combi y grupos de interés económico (no los llamo “derecha” pues no califican como tales, además se compran a quien gane las elecciones en vez de crear una corriente política propia); todos los que tiene acceso al poder ganan. Menos los ciudadanos de a pie. ¿Esto desgasta a la democracia? Que les importa, mientras haya negocio.

La caída sostenida de la inversión privada hace tres años, el bajo nivel de crecimiento (que a su vez disminuye el ritmo de disminución de pobreza y la creación de empleos) y la emergencia por el desastre nacional, puede que desemboque en un populismo radical. Para evitar eso empecemos por eliminar o neutralizar a la “mancha blanca”.

Artículo de opinión.

Escribe. Miguel Santillana. Instuto el Perú USMP