Eguren: Tragedia no está en El Niño sino en la mala infraestructura

abril 5, 2017
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Para el ex congresista de la República Juan Carlos Eguren,  la cura resultará más cara que la enfermedad en la medida que el país gastará mucho más en la reconstrucción (entre US$ 5,000 y US$ 7,000 millones) en comparación a lo que demandaban las obras de infraestructura para la prevención.

KuczyEn el futuro inmediato ¿qué nos podría generar esta emergencia?

Se plantean dos escenarios. En el corto plazo, digamos año 2017, va a tener un efecto más negativo, y no estoy hablando de lo más importante que es el tema humano, de quienes lo han perdido todo. Me refiero al aspecto económico, y como consecuencia del desastre vamos a tener un efecto negativo en el crecimiento. Creo que en el mejor de los casos nuestro Producto Bruto Interno va a estar alrededor del 3%, aun cuando hay analistas que establecen que este no superaría el 2%. Es decir, vamos a crecer, pero no con la expectativa que se tenía.

¿Tan mal están las cosas?

Sin duda alguna habrá un efecto negativo que impactará, principalmente, en la zona norte y sur del país y sobre todo en el sector minero. En el mediano plazo -estamos hablando del 2018 y 2019-, la inversión que se tiene que hacer en el tema de la reconstrucción también va a acompañar la reactivación económica.

Sin embargo, algunos analistas han establecido que la reconstrucción solo va a favorecer a determinados sectores, ¿es así?

Bueno, la reconstrucción va a favorecer directamente a aquellos sectores que están vinculados al sector construcción, es decir, cemento, fierros, jornaleros y también va a requerir un gran uso de energía y petróleo. Es muy conocido que la construcción activa a otros sectores colaterales y genera puestos de trabajo, entonces, allí vamos a tener un crecimiento del PBI 2018 y 2019. Pero, todo esto en el entendido de que habrá eficiencia en el tema de la reconstrucción, y sobre eso debemos tener mucho cuidado.

¿Está diciendo que la reactivación del país depende de la eficacia y rapidez con que el Gobierno lleve adelante el proceso de reconstrucción?

Así es, pero en este tema hay que tener en cuenta algunos elementos. El primero de ellos es que los recursos siempre serán escasos. Se habla de entre US$ 5,000 y US$ 7,000 millones que se necesitan para la reconstrucción y que se van a tener que invertir en los próximos 24 o 36 meses.

LO INMEDIATO

¿Tenemos ese dinero?

Se va a tener que reestructurar el presupuesto de inversiones del 2017 y reorientar los presupuestos del 2018 y, probablemente, del 2019. También se va a tener que utilizar parte de los US$ 8,000 millones que se tiene como reserva fiscal y, lo más probable, es que se tome deuda tanto de organismos multilaterales y también con la emisión de bonos.

Entonces, ¿hay forma de financiar esto?

…, pues sí la hay. El Estado peruano tiene solvencia y genera confianza y credibilidad en los organismos internacionales para poder conseguir los recursos que necesita. Sin embargo, todo recurso es escaso en función a las necesidades y, por ello, es necesario priorizar lo más urgente.

¿Qué elementos se deben tener en cuenta al momento de reestructurar el presupuesto 2017 para atender la emergencia?

Bueno, los ministerios tienen recursos y estos han sido asignados de acuerdo a un plan de inversiones. Entonces se pueden cambiar las partidas y, así por ejemplo, en vez de hacer una carretera nueva se tendrá que reorientar los fondos para arreglar los puentes caídos o refaccionar las vías que han sido destruidas por las inundaciones y huaicos. Ese es un manejo que la técnica presupuestaria lo permite.

¿La opción de emitir bonos de reconstrucción es la más recomendable?

No sé si se les llame bonos de reconstrucción, pero las fuentes de financiamientos son la recaudación tributaria y endeudamiento que tiene dos vías: a través de empréstitos o créditos de organismos internacionales y mediante la emisión de bonos que pueden ser nacionales, en soles o colocarse en el mercado exterior. En ambos casos, lo que se está haciendo es tomar deuda.

INFRAESTRUCTURA

Por otro lado, no deja de sorprendernos que en 2015 Ollanta Humala haya destinado más de S/ 3,000 millones para obras de prevención, pero El Niño costero nos ha demostrado que se hizo muy poco…

Efectivamente, hubo un presupuesto de prevención y de reconstrucción o de rehabilitación; pero como el fenómeno El Niño no se presentó el año pasado o fue muy débil, solo se gastó parte del monto de previsión. Entonces, no se puede decir que se invirtieron los S/ 3,000 millones.

¿Cuánto se gastó realmente?

Se invirtió, aproximadamente, mil millones y el dinero restante regresó al erario nacional. Pero, hay una presunción que es válida, es decir, si no se hubieran hecho algunas obras de prevención, probablemente los daños ocasionados por El Niño costero hubiesen sido mayores. También es verdad que cada cierto tiempo el Perú es afectado por El Niño.

¿Por qué los peruanos no terminamos de aprender la lección como sí lo han hecho los ecuatorianos?

Hay un tema de fondo que ojalá sea del criterio del Gobierno. Lo que sucede es que el Perú tiene una infraestructura de tercer mundo y cada vez que sufrimos los efectos del fenómeno natural, esta se destruye y luego se vuelva a construir más de lo mismo. Un ejemplo es el de Ecuador, donde se ha construido buena infraestructura. También podemos tener como ejemplo a La Florida (Estados Unidos) y a varias zonas del Caribe donde las lluvias son mucho más intensas que las registradas en el país y, sin embargo, están preparados. Entonces, vemos que la tragedia no es el fenómeno natural, sino la falta de infraestructura y la mala calidad de la misma.

¿Hacer obras que sean más de lo mismo garantiza que en el futuro volvamos a sufrir lo que hoy estamos padeciendo?

Yo creo que sí, y por eso es necesario que en la reconstrucción que tenemos por delante se levanten los estándares de las obras. Con ello quiero decir que si no se hacen represamientos en las partes altas donde se sabe que se forman los huaicos, en dos o tres años volveremos a tener las carreteras obstruidas y las viviendas arrasadas por efecto de los deslizamientos. Y si en las ciudades no se hacen drenajes, vamos a tener las mismas inundaciones; si los ríos no se canalizan adecuadamente, vamos a sufrir desbordes. Y si las pistas y carreteras del país no tienen características superiores, es decir, no se trabajan en concreto y seguimos poniendo asfalto, entonces vamos a tener más de lo mismo.

¿Es posible que muchas de las obras que actualmente existen en el país sean deficientes porque aquí también entró la corrupción?

Es cierto, pero la corrupción se puede presentar en obras de infraestructura de bajo estándar o en aquellas de alto estándar; pero de lo que estamos hablando acá es que, en general,  se requiere otra visión en las obras de infraestructura para que futuros eventos de El Niño no generen tantas pérdidas como ocurre ahora.

CRÉDITOS BANCARIOS

¿El Niño costero podría afectar el posicionamiento de los bancos en lo que respecta al cobro de los créditos otorgados?

Sobre todo en las zonas más críticas, sin lugar a dudas se corre el riesgo de la ruptura de la cadena de pagos, es decir, aquellos que tenían préstamos, ya sea de consumo, capital de trabajo, hipotecarios o tarjetas de crédito, van a tener dificultades. Por eso es sumamente importante que los bancos tengan la flexibilidad y den facilidades, en coordinación con el Estado, para que esta cadena de pagos no se rompa. Pero, obviamente, alargando los plazos de pago y que las cuotas mensuales disminuyan.

Si el riesgo de la ruptura en la cadena de pagos está latente, ¿se puede decir que se genera una situación de peligro para el sistema financiero?

El riesgo está latente, sin lugar a dudas; pero lo que no quisiera señalar es que el sistema bancario está en riesgo. Eso no es así, los bancos tienen solvencia al igual que el Estado, y los niveles de catástrofe no son generalizados en todo el país. La parte crítica está en el norte y también hay que señalar que muchos de los afectados son los que menos tienen, viven en asentamientos humanos y son personas del agro que en principio no eran sujetos de crédito o, en su defecto, grandes préstamos. Entonces, no es que haya un riesgo en todo el sistema bancario.