EE.UU – México: Relación de amor y odio

marzo 1, 2017

Quien comete un delito debe purgar prisión como lo imponen las leyes y, en ese sentido, los países y Estados tienen la obligación de defenderse de los delincuentes, afirma la psicóloga Mirtha De los Ríos Pereyra, al abordar la decisión del presidente Trump de deportar a los individuos con prontuario policial.

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 Estados Unidos y México los une la historia, la geografía y la economía, pero entre ellos siempre ha habido desencuentros generados por el control de territorios y, “graficando la situación, parece que entre ambos países se ha tejido una relación de amor y odio”, señala la licenciada Mirtha De los Ríos Pereyra, psicóloga, especialista en programas sociales y dirigente política desde hace 16 años.

Frente a las medidas contra la delincuencia emprendidas por el presidente republicano Donald Trump, De los Ríos sostiene una propuesta pragmática y, desde nuestro punto de vista sensato, al señalar que como cualquier Estado o país, a la primera potencia mundial le asiste el derecho de expulsar de su territorio a aquellos que tienen prontuario policial.

“Pero, lo que nosotros no aprobamos son las redadas masivas que ha emprendido la administración Trump y, como lo señalan informes periodísticos, los inmigrantes no pueden ser aprehendidos y deportados por el color de su piel o por sus rasgos étnicos. Muchos de ellos son personas, compatriotas nuestros, que trabajan honestamente”, apunta.

En este sentido, dice que el retorno de esos delincuentes, entre cientos de trabajadores honestos, significa un problema y que México debe adoptar las medidas para enviarlos a prisión. La situación es clara: “Mi agrupación, el Partido Acción Nacional lo propone así”.

“La delincuencia y la corrupción expresan el desgaste de la sociedad, la falta de alternativas para la juventud y la ausencia de liderazgos que transmitan y formen valores. Este es un problema endémico que se está viendo en la mayoría de países de Latinoamérica”, señala la profesional de origen peruano con una maestría en la Universidad Autónoma de México.

La maldita pared

Los permanentes calificativos que ha lanzado Trump contra los inmigrantes a los que ha tildado de “criminales”, “violadores” o “narcotraficantes”, han tenido la fuerza de muchos misiles en el ánimo y la conciencia de los mexicanos, sin embargo, los ha unido. A pesar de todo, el presidente Trump rubricó hace poco los decretos que autorizan la construcción del muro.

“Este muro de más de tres mil kilómetros en la frontera puede erigirse en un nuevo símbolo de la división de la humanidad. Hace mucho que cayó el muro de Berlín y no se puede marchar atrás, menos en esta época de globalización en que se busca un entendimiento ecuménico”, indica la psicóloga que ha escrito varios ensayos y propuestas sobre temas sociales.

La decisión de la Casa Blanca ha generado muchas confrontaciones políticas y diplomáticas que llevó incluso al presidente Enrique Peña Nieto a cancelar una visita a Washington que estaba prevista para el último día de enero pasado.

Pero, en la situación de corrupción y crisis que enfrenta el país –a decir de De los Ríos-, muchos de los políticos son un factor negativo en la escena nacional, y “hay estudios de opinión que revelan que la aprobación de ellos está a nivel de los delincuentes. Esto es sumamente preocupante para el país y el orden democrático”.

Según informes especializados confirmados por la profesional, ese rechazo ha motivado el surgimiento de figuras independientes, personalidades que no pertenecen a ningún partido. “Este fenómeno es reciente, pues los cargos más importantes del Estado siempre han salido de las canteras del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó por 68 años consecutivos; el PAN y el PRD. La decepción en los políticos ha llevado a que mucha gente mire hacia las opciones de los independientes”, enfatiza.

¿Qué hacer frente al desgaste de los partidos y los políticos? Para De los Ríos, este fenómeno, que es un problema que atañe a muchos países, impone soluciones de raíz. Por un lado, fortalecer a estas colectividades políticas para que cumplan con el precepto fundamental de elegir a sus dirigentes en elecciones internas democráticas y formar cuadros de recambio. “La protesta contra las medidas de Trump que se llevó a cabo el pasado domingo 12 bajo el lema ‘#VibraMexico’, es un serio llamado de atención a los políticos y también muestra la indignación de millones de mexicanos frente a esta crisis; pero también expresa el respeto y amor que se le debe tener al país”, puntualiza.

 

ÁNGULO

“No a los gobiernos paternalistas”

 Las realidades de Perú y México son muy similares en el plano social, “y la crisis que enfrentan debido a la corrupción y la violencia tiene que ver con el desgaste social y la falta de liderazgos”, afirma la psicóloga Mirtha De los Ríos Pereyra, al señalar que la educación de los niños es clave y es el primer eslabón que debe tenerse muy en cuenta.

Opina que es imprescindible que el Estado ponga en marcha programas sociales que complementen la formación de los niños, sin caer en modelos paternalistas y clientelistas, pues “estos atentan contra la dignidad de las familias al convertirlas en dependientes de los gobiernos de turno”, refiere.

De los Ríos recuerda que esto es lo que está pasando en Venezuela y en otros países, donde las familias de las zonas más vulnerables reciben ayuda a cambio de mostrar incondicionalidad al régimen o a cambio de votos en épocas de elecciones.

La especialista participó activamente en la formación de las “estancias sociales”, un plan piloto que fue distinguido por la ONU a escala mundial, establecidas en las zonas más vulnerables habitadas por familias trabajadoras. “Estas guarderías –como se les llamaría en el Perú- recibían apoyo del Estado, pero los padres estaban comprometidos a pagar una cantidad mínima por el cuidado y la atención de sus hijos”, señala.

“Tú como madre (o padre) vas a trabajar, vas a percibir un sueldo y de ese sueldo vas a pagar lo mínimo a la guardería. No esperes que el Gobierno te lo dé todo”, era el diálogo que los psicólogos y docentes sostenían con los padres de familia que accedían a dejar a sus pequeños en esos centros por el tiempo que iban a laborar.

Es así como el programa logró convocar a personas u otras madres que contaban con una vivienda aparente para convertirla en guardería. Con asesoramiento y bajo supervisión permanente de la Secretaría de Desarrollo Social y Salud de México, la propietaria podía contratar a tres o cuatro docentes en educación infantil para que enseñaran a los pequeños.

“De esta forma, la propietaria del inmueble –muy bien asesorada y bajo supervisión de los psicólogos-, aparte de desarrollar una labor social, generaba empleo y se convertía en una microempresaria”, destaca De los Ríos. Este modelo –sostiene- bien podría aplicarse en las zonas más vulnerables de Lima si el Estado mediante el sector Educación o los organismos afines diseñan planes para favorecer a los niños y a los padres de familia.