China y Japón frente a los desastres

abril 5, 2017

Asia tiene ejes definidos a partir de los cuales enfrenta los desastres: Educación, prevención, rapidez en la respuesta y reconstrucción, pero, sobre todo, honestidad y sentido del deber de las autoridades. Medidas que en el Perú deben aplicarse.

chinaLos desastres naturales que afronta el Perú, con lluvias intensas y huaicos,ha puesto en el tapete la falta de una política que permitan enfrentarlos con medidas de prevención (que es casi inexistente)  y una respuesta inmediata que es lenta y plagada de fallas.

China y Japón, con diferentes niveles de desarrollo, tienen políticas definidas para minimizar el impacto de los daños causado por los desastres y, de haberlos, emprender una rápida reconstrucción. A ello se suma la necesaria educación que se imparte en todos los niveles educativos de cómo enfrentar la ocurrencia de estos fenómenos.

En el caso de China, desde tiempos antiguos susdinastías imperiales tenían muy en claro que los estos fenómenos, que se asociaban a la estabilidad política y la seguridad alimentaria, debían ser prevenidas y de ocurrir estas, de inmediato disponían medida de alivio, aseguraban la provisiónde alimentos y su control de precios, alivio de los impuestos, junto con las tareas de reconstrucción.

El gran país asiático ha sufrido mucho, por ejemplo, con las inundaciones de sus ríos, especialmente del río Armarillo, o Huang He en idioma chino. Este río, el sexto más largo del mundo y el segundo de China después del rio Yangtzé, tiene unos 5,464 kilómetros de longitud, nace en el occidente de China, atraviesa nueve provincias y desemboca en el mar de Bohai, cerca de Beijing la capital.

A lo largo del Río Amarillo, que es la cuna de la civilización, pues a lo largo de sus riberas florecieron los primerospoblados, también es llamado el “Dolor de China”, por sus frecuentes desbordes que han causado millones de muertos. Por eso, la primera tarea histórica de los gobiernos ha sido y es encauzar los ríos y construir represas. Quizás una de las obras más impresionante que ha el gobierno en los últimos años ha sido justamente la represa de las Tres Gargantas, que se construyó enel curso del Yangtzé, y que sirvió para hacer la Hidroeléctrica más grande del mundo. Este río se desbordaba con una frecuencia estimada en diez años y a lo largo del Siglo XX ha causado la muerte de más de 300 mil personas.

Pero además de las inundaciones, China sufre muchos terremotos y tifones. En la actualidad, en parte quizás al sistema político que tiene, de gobierno de partido único, la respuesta ante un desastre es rápida y organizada.Ante la ocurrencia de un hecho así, el gobierno moviliza de inmediato todos sus niveles (central, provincial y local) y a su ejército, el más numeroso del mundo, situación que es facilitada por la impresionante infraestructura que ha desarrollado en los últimos años como carreteras, puertos y aeropuertos que facilita la atención de las víctimas.

Gracias a este sistema, la infraestructura dañada es de inmediato reparada por la capacidad profesional de las empresas constructoras cuyo personal ha logrado una gran experiencia a lo largo de los sucesos que se han visto obligadas a enfrentar.

Previsión y preparación

Japón es otro de los países desarrollados reconocidos por tener planes claros en políticas de prevención, experiencia que les nace por sufrir la ocurrencia de terremotos, los consiguientes tsunamis, y tifones. La respuesta de los organismos de seguridady la educación de sus habitantes permite respuestas inmediatas y reconstruir rápidamente lo destruido.

Aquí es importante destacar –medida que debe ser imitada por nuestro país- que la prevención empieza en la escuela, donde se les enseña cómo afrontar un desastre y cómo organizarse frente a él. Japón es un país que ante un eventual hecho de esta naturaleza actúa como un solo puño, y donde las autoridades son los primeros en dar ejemplo de desprendimiento, sacrificio y sentido del deber.

El desastre que sufrió en marzo del 2011 con el terremoto que asoló el norte del país, que se dio acompañado de tsunamis con olas de hasta 20 y 40 metros, que sobrepasaron los muros construidos en zonas costeras vulnerables, pero que finalmente afectaron grandemente la planta nuclear en Fukushima. La población recuerda –como un digno ejemplo de la educación ante los desastres- a MikiEndo, la empleada municipal del pequeño poblado de Minamisanriku, que en medio de los embates de la naturaleza alertaba a sus vecinos con un altavoz para que huyeran a las zonas altas. Los pobladores se salvaron pero ella murió en el segundo piso del edificio desde donde emitía su voz de alerta cuando una descomunal ola arrasó desde sus cimientos la construcción.

Las lecciones de Asia ante los desastres son prevención, rapidez en la respuesta y reconstrucción, pero sobre todo honestidad y sentido del deber de las autoridades llamadas a implementar políticas de respuesta frente a eso.

 
Escribe: Carlos Alberto Aquino