Carnaval Marqueño: Mestizo y apoteósico

marzo 1, 2017
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El distrito de Marco pertenece a la provincia de Jauja, departamento de Junín. Está situado en la parte central y occidental del pintoresco valle de Yanamarca y es considerado Capital Folclórica del Centro de Perú.

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Inspira versos de agradecimiento, amor y desamor; sus guapidos y canciones, sus comparsas y sus trajes, las serpentinas, la ortiga, el talco, en el frenesí de la fiesta cuál rauda brisa jovial, el hado agrario y ganadero de los pueblos moldea incluso el espíritu de las celebraciones, honora, Carnaval Marqueño.

Danza mestiza que desde el siglo XVIII implica elementos hispanos y aborígenes. De acuerdo a la denominación que lleva se habría gestado con motivo de agradecer a Taita Dios por el aumento del ganado y la buena cementera, es por eso que genera una triple connotación, ganadera, agrícola y religiosa.

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El Carnaval Marqueño alcanzó carta de ciudadanía en 1870, cuando tiene lugar la formación de la primera institución de uish cuchuy, dos palabras quechuas (uish significa oveja, carnero, y cuchuy es cortar), “Santa Cruz de Cebada Cumu”, que en una segunda etapa de su vida institucional continuaría con la denominación de “Cruz del Triunfo Limayllapacaj”, fiel testimonio del libro de actas escrito en hojas de piel de carnero y de propiedad del barrio en mención.

En el transcurso de los años se van formando agrupaciones familiares y vecinales: San Pedro de Chaupi (1871), San Hilario (1875), San Roque “Chucllush” (1876), Cruz de Espinas “Jajachaca” (1878), San Román de Orosco (1884), San Isidro “Casacucho” (1890), Rondalla Folclórica Corazón de Jesús (1966), Hermandad del Señor de la Agonía de Limpias (1969) y Santa Cruz de Cebada Cumu (1975), este último con el fin de rescatar y preservar la denominación original del barrio más antiguo y otrora en los anexos de Muquillanqui, Tragadero, Huashua y Hualis.

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En las estancias de las colinas aún los rebaños se visten de fiesta y engalanan a la pastora con huallcas (corona de las mejores frutas y  panes) y ropa y zapatos nuevos en agradecimiento a su dedicación. Los patrones alistan la navaja filuda para marcar las orejas de las ovejas con cortes en forma de v y w; las hembras lucen aretes de cintas de colores y  los machos, una cinta ancha por el cuello.

La wajla y la tinya, la chicha y el aguardiente acompañan el jolgorio con abundantes flores sobre el rebaño hasta altas horas de noche.

Hasta 1954 la denominación de las agrupaciones y de la orquesta era pandilla de carnaval.  El alcalde del distrito, don Marcelo Sáciga Peralta, conjuntamente con don Francisco Arias Quintana organizan la primera presentación obligatoria de todas las agrupaciones con la denominación Carnaval Marqueño. Cabe mencionar que el huayno de carnaval en sus inicios era de la tonalidad de la banda del Señor Ánimas de Paca, y después de varios años cambia el huayno del carnaval don Víctor Vivanco, del anexo de Matachico; en el camino, nuestros músicos van mejorando las melodías, don Daniel Álvarez, Gregorio Hidalgo, Juan Álvaro,  León Mallma Aquino y el músico violinista compositor Silvestre Limaylla Moreno, este ultimo hace la modificación que perdura hasta la fecha.

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En 1964 la municipalidad en su conjunto organiza por primera vez un concurso entre barrios del Carnaval Marqueño con los destacados músicos don Elías Vásquez Romero, Juan Arias Meza, Simeón Yupanqui Rosado y Eucario Flores Solís.

En 1966, con motivo de la Feria Internacional del Pacífico, se organizó un gran evento folklórico nacional, y en magistral presentación, riqueza coreográfica y expresión artística, resultó aclamado campeón nacional dentro de las danzas costumbristas.

En el año de 1971, liderado por el profesor Fructuoso Fabián Hidalgo, participó en la festidanza internacional de Arequipa y logró el primer puesto Ojota de oro.

El 18 de abril de 1981, en el tercer Congreso Nacional del Folklore llevado a cabo en la ciudad de Huancayo, el Carnaval Marqueño ganó indiscutiblemente un alto sitial dentro de las danzas folklóricas y costumbristas. Las autoridades del distrito, con gran influencia sentimental, solicitaron en la sesión de clausura que Marco sea declarada “Capital Folklórica del Centro del Perú”, lo cual fue aceptado por el distinguido presidente y catedrático de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Josefat Roel Pineda y el pleno en general. Luego, en el Congreso se reafirmó oficialmente.

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El Carnaval Marqueño fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación el 9 de marzo de 2011, mediante Resolución Viceministerial N° 278-2011-VMPCIC-MC, en virtud a su originalidad en la música, vestimenta y coreografía.

En 2015, en el Concurso Internacional del Pukllay Andahuyalino, los barrios Santuario Señor de la Agonía de Limpias y Cruz del Triunfo Limayllapacaj fueron ganadores de la Tinya de oro.

La wajla retumba al compás de la tinya, la cadencia del violín y el trinar de los clarinetes, alegre, vigoroso y rítmico; diez barrios, en una fusión telúrica de fe y lluvias, se desplazan por calles hasta llegar a la Plaza de Armas. En estos cinco días de fiesta, toma ribetes de jolgorio, derroche y ostento; la participación de sus anexos es fundamental, Muquillanqui, Huashua, Tragadero y Coricancha.

Más de ocho parejas distribuidas en dos columnas, con singular peculiaridad el patrón y la patrona, elegantes y jocosos, bailan alrededor del grupo; con manojos de ortiga y porongo de chicha de jora curada controlan a todos los danzarines y no escatiman latigazos de las dolorosas ortigas para corregir los errores o brindar el suficiente ímpetu a la danza.

La coreografía es única porque bailan dando saltos y lanzan ostentosos guapidos.

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Los varones llevaban un pantalón de lana de oveja “Cordellate” azul o negro, un saco del mismo material, una camisa de bayeta blanca mucho más delgada y un sombrero también de lana.

Las mujeres se visten con una falda de lana denominada “azul” y una manta de bayeta delgada denominada “bayeta cata” de color blanco con ribetes de color sobresaliente, un monillo de satén o seda y un sombrero algo levantado en la parte posterior y por el delantero caído, adornado con una cinta negra alrededor de la copa; las mantas son cuidadosamente bordadas con el color del barrio al cual pertenecen; adornados con abundante serpentina en el cuello, talco en el rostro y con dos huajaycholos dentro.