Acabemos con la desigualdad: La agenda pendiente

marzo 7, 2017

 La agenda de los derechos de la mujer sigue pendiente, a pesar de lo que se ha logrado en los últimos 50 años, dice la politóloga y analista política Nancy Arellano.

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La agenda de la mujer sigue en proceso de desarrollo frente a las inequidades que tienen siglos y que hasta el momento no se puede saldar a pesar de los avances logrados en las últimas cinco dé- cadas. En el caso de nuestro país, más del 50% de la población femenina aún no accede a cargos del Estado ni de la empresa privada en la misma proporción que los varones, asegura Nancy Arellano. Esta proporción –agrega- nos revela que, en efecto, hay una agenda pendiente, y se demuestra porque en estos momentos, dentro de las propuestas para la reforma electoral, se está planteando nuevamente el tema paritario, es decir, el intercalado en las listas para acceder a una postulación, como parte de la equidad de género.

Para Arellano, uno de los problemas de base que aún no es solucionado es el acceso a la educación en todos sus niveles, incluyendo la universitaria. En cuanto a la violencia contra la mujer, todavía falta tipificar delitos relacionados con este fenó- meno, como la violencia económica, familiar e institucional, más allá de la violencia física y psicológica que se da a través del abuso de autoridad o de la manipulación por el ejercicio de la autoridad.

“Por eso creo que todavía estamos en un escenario donde hay tareas pendientes que deben asumirse con responsabilidad si queremos ampliar la base de participación de las mujeres porque constituyen una gran parte de la población, y cuya inclusión efectiva en el sistema económico y político se va a traducir en beneficios económicos para el país”, afirma la analista.

Agrega que estos temas y muchos otros están dentro de las metas del milenio, reconocidas por la Organiza- ción de las Naciones Unidas. A su entender, la igualdad de gé- nero viene siendo discutida como parte de ese tema que algunos llaman ‘ideología de género’ y que se está enfocando mal en el sentido de que se ha tergiversado el mensaje y se está llevando a un tema de bisexualidad o de identidad sexual más allá de lo que se define en el currículo, respecto a lo que es identidad de género, roles y estatus. Pero, en esta época de la comunicación al instante, muchos medios están cargados de contenidos sexistas, que para la doctora Arellano es una tara social que se arrastra y que involucra también al Estado y a la sociedad. “Ese sexismo que todavía pervive está presente en las esferas de la educación, en el ámbito laboral privado y público”.

“Lo que generan mensajes de este tipo es que los individuos pertenecientes a una organización no puedan desenvolverse bien porque al ser víctimas de marginación, no logran ver la realidad en su justa dimensión y se limitan las relaciones productivas. Ese es un tema que debe preocuparme. Y es notorio que la imagen de la mujer ha sido cosificada, como se puede ver en el marketing cuando se pretende asociar el placer sexual a la mujer como objeto”, señala.

Respecto al machismo, señala que históricamente la sociedad se ha organizado en torno a la figura masculina, y el patriarcado persiste e históricamente se demuestra por la presencia preponderante que tiene el hombre en cuanto a producción, por ejemplo, de libros, presencia en cargos de dirección y de gobierno o en cuanto a profesiones tradicionales, lo que no se condice con la cantidad de población femenina que supera casi el 1% a la masculina.